miércoles, abril 04, 2007

NARANJAS DE LA CHINA

Hace unos años, por encargo de unos amigos, inscribí una asociación. El método es sencillo: Se reúne una Junta fundacional, se acuerda la creación de la misma, y se aprueban unos estatutos para ser presentados en el Registro correspondiente. Dichos estatutos deben reunir unas condiciones, y sus fines estar delimitados y ser legales. Y nada más.

He oído la centésima versión de la cantinela. Esta vez desde Pekin, que tan lejos se tiene que ir para que el eco de sus bobadas suene a trueno. Y dicen que es jurista. Y no tengo más remedio que suponerle mala fe, que en su cargo y su bagaje no sería perdonable tamaña indigencia intelectual.

Pero vale. Porque balan