domingo, diciembre 24, 2006

BÓRICO (a Luis, para que lea algo)

En las tertulias de marujonas/es de ésas que proliferan cual hongos, es divertido oir, a chillidos, las cosas más peregrinas. Uno oye, siente vergüenza ajena (o no), se ríe un poco, duerme la siesta al run run de conversaciones intrascendentes y ya está, que ha pasado el rato que es lo que se pretende. Lo que da miedo es el marujeo en según qué ámbitos, círculos en los que debiera reinar eso que llamamos ponderación, mesura, y sobre todo, conocimiento del tema de que se trata. Y en este caso concreto NO se trata de ÁCIDO BÓRICO, ni de ETA. La materia objeto de cierto procedimiento penal que nos lleva a mal traer con el enfurecimiento que se plasma en los medios, en la opinión, NO va por ahí. Ver, oir, o leer, de personas anónimas, cualquier tipo de barbaridades es la moneda común en estos tiempos en que los niveles culturales de nuestras televisiones andan tan arrastrados, como altos se presentan en los share.
Pero resulta que oigo sin rubor exactamente lo mismo en boca de autoridades, jueces incluso, que resultan ciertamente sonrojantes. De vergüenza ajena. Centremos el tema: en este tipo penal lo que se castiga es la mutación, castración, "tipexacción" de un documento oficial. Punto.

En ese sentido, los que defienden la bondad de poder mutilar aquel informe ya que se trata de no difundir incoherencias, no hacen sino admitir la comisión de un delito. Y por otra parte, siguiendo tan interesante doctrina, supongamos, por ejemplo, una sentencia judicial. El Secretario, al dar traslado, observa una pifia descomunal en el texto de la Sentencia. ¿Tira de tippex? ¿Está facultado para arreglar el desaguisado? ¿O se limitará a poner en conocimiento del Juez el error para que éste tome la decisión procedente?. Luego las preguntas, lo que va a identificar la actuación que se investiga como merecedora de reproche penal, no es el contenido del informe, que no pasa de ser el móvil, la ocasión, el pretexto, la intención, sino si realmente ha habido manipulación, punto primero, o si el informe de aquellos peritos tiene la consideración de documento oficial.

Ésa es la lucha de los abogados de la defensa; dejar sentado que el documento no es tal hasta que es verificado por el superior policial, teniendo, hasta su firma, su ratificación, la consideración de documento interno, NO OFICIAL, y por tanto no incardinado en el tipo penal de referencia.


Una misma persona (jurídica en este caso) evacúa un informe. El procedimiento interno, el protocolo, ha sido abiertamente falseado, manipulado. Pero eso no tiene consecuencias penales, sino en todo caso las administrativas internas que procedan. Dicen los defensores.

Han sido enviados informes periciales manipulados, con Números de Registro Policiales duplicados, atribuyéndose autorías falsas, a presencia de la Autoridad Judicial, dirán los acusadores.

Lo demás es paja, en su doble sentido de cuestión de poco valor, y de onanismo mental.
Y me parto. Lo que asusta es la bazofia a la que se llega.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Crees que leerá?....y si lee..que leerá? No solo está en leer, sino en querer saber lo que no se sabe.